En la última fase de rehabilitación de la Casa de Campo declarada en el 2010 como Bien de Interés Cultural (BIC) en calidad de Sitio Histórico, se llevó a cabo entre otros trabajos el vaciado del lago, el cual ocupa una superficie de 80.150 metros cuadrados con una profundidad que varía desde los 4,50 metros máximo a 1,20 metros mínimo y casi 159.000 metros cúbicos de agua.

De este lugar, el pasado de muchos madrileños salió nuevamente a flote cuando objetos extraños comenzaron a emerger de sus aguas, como cámaras fotográficas, CPUs, ordenadores, teléfonos móviles, sillas, juguetes, mesas, un fardo que fue analizado por la policía quien comprobó que no contenía estupefaciente, y hasta una pistola se observaron mientras se realizaba la faena.

Desde 1982 no se le hacía mantenimiento ni limpieza al lago; solamente se construyó la depuradora.

En veinte años, de 1995 a 2015 se hicieron únicamente labores de conservación sin tomar en cuenta la estructura de los muros; de hecho partes del muro del lago se habían derrumbado y erosionaron el terreno hasta dejar al descubierto las raíces de los árboles. Además las barandillas estaban oxidadas.

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En esta oportunidad sí se llevó a cabo la reconstrucción del muro perimetral; un mirador con bancos espaciosos y otro para la zona de restaurantes; la construcción de un embarcadero de 250 metros cuadrados; una playa con praderas de césped y cuatro pantalanes, uno para piraguas o canoas y tres para barcas de uso recreativo e  instalación de una barandilla de acero inoxidable.

Se plantaron arbustos y árboles como seis arces, tres madroños, seis plátanos, siete tarays, once olmos resistentes a la grafiosis y  siete serbales.

Adicionalmente, se restauró el muro histórico del paseo cercano al centro de educación ambiental de la Casa de Campo cómo era originalmente. Se pavimentó y reparó el camino que rodea el lago, se construyeron rampas de acceso y eliminaron las escaleras. También se ejecutó la remodelación del centro entomológico Manuel Ortego Gamboa, el cual posee una de las más sorprendentes colecciones privadas de mariposas y escarabajos (15.000 en total), donadas al Ayuntamiento de Madrid y de mayor importancia en España.

El lago se llenó por completo con las aguas freáticas bombeadas desde la estación de Metro de Príncipe Pío y la aportación del arroyo Meaques. Cabe destacar que no se usó agua potable del Canal. Para la repoblación de las especies se tomaron en cuenta los autóctonos tencas quienes sustituirán a los peces carpas.

El coste aproximado de la restauración fue de 2,5 millones de euros. En 36 años ha sido la inversión de mayor envergadura para rescatar la Casa de Campo, un lugar tan emblemático, jardín histórico y parque público del municipio de Madrid.