El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Castilla y León Florencio de Marcos, acordó que Iñaki Urdangarin podrá salir dos veces a la semana durante ocho horas de la cárcel de Brieva. Esta fue una solicitud que hizo el mismo argumentando que su salida se debe a trabajos de voluntariado.

A pesar de que la Fiscalía se opuso, al igual que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, Urdangarin logró la autorización del juez, la finalidad es impedir la “desocialización” que conlleva su aislamiento a causa de la pena impuesta. Como se recordará el esposo de la infanta Cristina de Borbón fue procesado y condenado a cinco años y 10 meses de prisión por el célebre caso Nóos, por fraude a la Administración Pública, prevaricación con malversación, delitos fiscales y tráfico de influencias.

En junio de 2018 siendo clasificado un condenado en segundo grado, fue llevado al Centro Penitenciario de Ávila donde también culminará su castigo en el 2024. Para requerir los permisos de salida tendrá que esperar hasta diciembre y deberá cumplir la cuarta parte de la pena que sumaría anualmente un mes y seis días.

El fiscal redactó un escrito comunicando que con la mayoría de los procesados se actúa a la inversa, es decir, primero se otorgan permisos ordinarios y después los “programas especiales”, estos fueron los concedidos a Urdangarin.

La norma basada en el Reglamento Penitenciario que se aplicó al reo establece lo siguiente: “Los internos clasificados en segundo grado que no transgredan la condena o presenten un perfil de baja peligrosidad social, podrán asistir normalmente a una entidad para realizar programas de atención especializada, siempre que sea justo para su causa y reinserción a la sociedad”.

La Junta de Tratamiento señaló en su informe, inspeccionado por el magistrado y el fiscal respectivamente, unas cualidades del recluso; entre las positivas destacan el cumplimiento de los compromisos civiles aplicados en la pena, su adaptación al centro de reclusión y el haber realizado cursos para su propio beneficio”.

Entre los aspectos negativos se cree que las violaciones cometidas debieron ser planificadas con mesura.  El pronóstico de reincidencia es “medio-alto” según los análisis. Urdangarin actuará como voluntario en una Fundación en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón ligada a la religión y cuyas acciones están dirigidas a discapacitados que cotidianamente requieren ayuda, especialmente en fisioterapia.

El juez finalizó su exposición manifestando que el perfil de voluntariado presentado es conveniente para Urdangarin porque “En el ambiente de una fechoría la base es el individualismo y la ambición por el lucro, además de la burla al interés común; el contacto con la vida real y los problemas de los demás, favorece la toma de conciencia de lo trascendente de una conducta criminal”.