Esta semana, Rusia ha decidido desplegar en secreto un nuevo sistema de misiles de crucero. Este acto se considera como una violación de un tratado que firmaron tras la guerra fría, por lo que Estados Unidos tiene que actuar. Este parece el primer reto internacional de la Administración Trump.

Despliegue de misiles por parte de Rusia

El portavoz interino del Departamento de Estado de Estados Unidos, Mark Toner, no comentó nada sobre lo que tiene pensado hacer el Gobierno sobre este hecho, pero sí dijo que es una clara violación de sus acuerdos y que puede ser un gran riesgo para la seguridad tanto de Europa como de Asia.

En 2014, Estados Unidos ya comentó que Rusia podría violar el acuerdo si continuaba, pese a la amenaza, siguió con su plan y ahora está completamente operativo. Con lo que ahora el país tiene dos batallones de tropas con varios misiles, uno de pruebas y el otro en base operativa desde diciembre.

El presidente Trump cree que lo mejor es un acercamiento a Vladimir Putin, para lograr nuevos acuerdos de reducción armamentística. Y este pulso de Rusia se realiza justo cuando la Administración Trump pasa por un mal momento, ya que Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional, dimitió; pues se supo que, tras las elecciones y antes de asumir el cargo, estuvo en contacto con Moscú. Y mintió al respecto.

Rusia empezó con sus pruebas de este misil en 2008, aunque Estados Unidos supo de este problema en 2011. Desde ese momento, el Pentágono ha diseñado una serie de respuestas ante lo que podría ser una amenaza real. Aunque no se sabe cómo puede responder el presidente que en varias ocasiones ha elogiado a Putin y siempre ha mantenido que deben tener una mejor relación. Con lo que se espera una respuesta pronto por parte de la Administración.