La festividad y un ambiente lleno de caras alegres y satisfechas fue lo que reinó ayer en las calles de  Sijena y no era para menos, ya que al fin habrían recuperado de verdad y no en el papel, sus 44 piezas de arte sacro, el alcalde Alfonso se unió al jubilo de todos los habitantes.

Las obras de arte se encontraban en el museo de Lleida, perteneciente a un consorcio donde participa la Generalitat.

Ahora Sijena puede adjudicarse el triunfo de una batalla que se extendió por 21 años y que trae de vuelta una buena parte de su patrimonio artístico para el deleite de los habitantes y de los visitantes.

La celebración fue cubierta por muchos medios de comunicación para los que los ciudadanos no dudaron en dejarse entrevistar y hacer fotografías en medio de un ambiente que no se da todos los días y que amaga con ser el preámbulo del premio mayor que esperan para el 22 de diciembre, aunque ese asunto aún no está resuelto del todo.

En medio de este grato ambiente se fusionaron los sentimientos de las distintas generaciones presentes, por un lado los mayores quienes ya daban por hecho que no alcanzarían a ver de regreso el tesoro perdido y tan batallado, pero para su grata sorpresa lo lograron y se lo agradecen enormemente a su alcalde Alfonso Salillas muy vitoreado, abrazado y querido sobre todo ayer por la tarde.

Sijena de fiesta por la recuperación de sus piezas artísticas de gran valor

Por otra parte, la generación más joven que siempre mira las cosas desde otro punto de vista y uno de los entrevistados, apunta a que esto tendrá repercusiones muy positivas para Sijena, ya que atraerá el interés de visitantes externos llamados por la curiosidad de conocer en su lugar originario estas valiosas piezas, además de que beneficiará económicamente también a los pueblos vecinos.

El alcalde Alfonso destaca que para Sijena se trata que después de una extensa lucha de 21 años, por fin ha llegado la justicia y con ella la recuperación de la dignidad de un pueblo que miró por años y con impotencia como otros hacían gala de sus tesoros robados; así que no se escatimó en la celebración que se llevó a cabo en el club social de la localidad donde la sed sin saciar en tantos años se recompensaba con cada copa de vino que no duraba vacía y el hambre de justicia quedaba satisfecha con los deliciosos farinosos que ayer tenían un gusto especial, el de la celebración.

Lo que debería hacerse ahora en Cataluña es explicar a los ciudadanos la razón por la que estas obras no debían ser vendidas, es la opinión de la autoridad máxima del PAR quien además apunta a que esto no tiene por qué verse como una derrota catalana.