Desde hace unos días, se encontraban reunidos el Ministerio de Fomento con los sindicatos y la patronal de estibadores, en una reunión donde ya sus posturas parecían muy diferentes. Sin embargo, han llegado a su fin y se ha convocado huelga a partir del lunes, para los días 20, 22 y 22 de febrero.

La huelga pone fin a las negociaciones

El secretario de Estado de Infraestructura y Transporte, Julio Gómez-Pomar, ha dicho que estaban dispuestos a modificar la ley, pero que han presentado las mismas propuestas de hace dos años. Mientras que el representante de los sindicatos, Antolín Goya, ha comentado que, aunque se han querido amoldar, se han encontrado con un no desde el principio.

Todas las partes implicadas dijeron entrar a las negociaciones con mucho interés, pero no ha habido frutos. Al parecer, la única solución que queda es que los empresarios y los trabajadores negocien convenios colectivos. Algo que los sindicatos entienden poco positivo, ya que por culpa de la actual legislación, los trabajadores negocian en inferioridad de derechos frente a la patronal. Ante las declaraciones, el secretario de Estado ha comentado que él puede mediar entre ambos.

Ante la inamovilidad del Gobierno, los sindicatos han declarado tres jornadas de huelga en los días 20, 22 y 24 de febrero, que tendrán un coste de 50 millones de euros al día, según ha declarado la plataforma de inversores en puertos españoles.

El mayor punto de inflexión en las negociaciones es la creación de un registro de trabajadores, algo que piden estos últimos, pero el secretario de Estado ha dicho que ese tipo de control es contrario a la normativa europea y que no se puede permitir. Con lo que el decreto ley que regula este tema sigue adelante, al no llegar a ningún acuerdo en la mesa negociadora.