• Las auroras boreales pueden ser visibles desde finales de agosto hasta primeros de abril en Noruega y su cercanía con España hace que sea un lugar propicio para verlas.
  • No solo existen auroras boreales de color verde ni solo se pueden ver en invierno, Fiordo Polar te da a conocer sus singularidades que hacen que este fenómeno una experiencia única.

Ver una aurora boreal es una de las experiencias más increíbles que se pueden vivir. Cada año miles de personas se trasladan al círculo polar ártico para contemplarlas, hasta el punto de que en algunos de los países próximos al Ártico se han construido hoteles con miradores y cúpulas acristaladas para ayudar a su visualización.

Las auroras se producen cuando las partículas que emite el sol hacen presión contra la magnetosfera (el campo magnético de la Tierra) y éste empuja las partículas cargadas hacia los polos, entrando en la atmósfera a altas velocidades. Éstas buscan partículas de oxígeno y nitrógeno, que se encuentran en la capa exterior de la atmósfera y transfieren su energía a estos gases produciendo diferentes formas y colores. “Este fenómeno luminiscente se ocasiona en los dos polos y puede durar en el cielo desde unos minutos a unas horas. Sus formas y colores dejan impresionados a miles de personas cada año” añaden desde Fiordo Polar, empresa especializada en viajes acompañados.

Si eres uno de los afortunados que tiene previsto ir a ver este fenómeno o lo tienes en la cabeza, pero aún no te has decidido, desde Fiordo Polar te ofrecen una serie de curiosidades que hacen de que esta experiencia sea única.

No solo se ven en invierno 

Aunque a primeras todos asociamos las auroras boreales al gélido frío del invierno, esta preconcepción no es del todo real. Desde septiembre hasta finales de marzo es posible verlas, pero esto depende del país donde nos traslademos. “En las Lofoten, por ejemplo, desde finales de agosto ya podemos comenzar a disfrutar de las primeras auroras boreales en el cielo, puesto que las noches comienzan a tener 6 horas de oscuridad y ya son visibles” afirman desde Fiordo Polar. 

No todas son de color verde

El color depende de la altitud donde se produce la aurora. La atmósfera está compuesta principalmente por nitrógeno (78%) y oxígeno (21%). En función del choque con qué partículas sea y con qué intensidad, se genera un color diferente. El choque entre las partículas solares y el oxígeno genera dos colores, el verde o el rojo,  y la diferencia entre generar uno u otro es la intensidad con la que el sol envía sus partículas. A mayor intensidad mayor probabilidad de ver el color rojo, pero en una intensidad normal el verde es el color predominante. El resto de colores, como el rosa y el amarillo, surgen de la unión entre el verde y el rojo, y por tanto es necesario tener ambos colores para que nos ofrezcan estas tonalidades. Por último el azul o púrpura aparecen cuando el choque se produce con el nitrógeno, en lugar de con el oxígeno. Este choque suele ser a menos de 100 Km de altura y no es muy frecuente.

Las auroras boreales cantan 

En 2012, unos investigadores finlandeses demostraron que las auroras boreales emiten un sonido. Y esto se debe a que las mismas particulares solares que emiten descargas de luz, lanzan un sonido similar a unas palmadas que sólo es perceptible a 70 metros del nivel del suelo. 

Las Lofoten y Tromsø son los mejores lugares para verlas

Aunque en el círculo polar ártico hay muchos lugares donde verlas, las Lofoten y Tromsø son dos de los mejores lugares donde poder experimentar este fenómeno. Su cercanía con España y su clima menos gélido, que el resto de países que se encuentran en su misma latitud, hacen que sea uno de los lugares idóneos para ver este tipo de fenómenos. “Hay que tener en cuenta que la costa de Noruega está bañada por la corriente del Golfo, lo que le permite tener una temperatura mucho más templada” indican desde Fiordo Polar y añaden “Esto es todo una ventaja para aquellos que no llevan bien el frío, ya que en las noches de agosto las temperaturas mínimas en las Lofoten se sitúan en los 12 ºC, frente a los 4ºC que se registran en Finlandia.”

El origen de su nombre

Su nombre lo tomamos de Galileo Galilei que en el siglo XVII, mientras estudiaba este fenómeno, decidió tomar el nombre de auroras boreales de la Diosa Aurora (Diosa romana de la mañana). Pero los escandinavos designan este fenómeno como Luces del Norte o Dama Verde.

Sus múltiples leyendas

Al ser un fenómeno tan impresionante, son muchas las leyendas que se han creado alrededor de este acontecimiento. Durante el periodo vikingo se creía que las auroras boreales eran la armadura de las valquirias, que arrojaban una extraña luz parpadeante. En cambio, el pueblo Sami pensaba que las auroras boreales eran el espíritu de las mujeres que no habían tenido hijos y que estaban condenadas a vagar por el firmamento por el resto de sus vidas. Por otro lado, los esquimales pensaban que este fenómeno era un festejo, en el que los espíritus que vivían en el cielo encendían antorchas para recibir a quienes han tenido un fallecimiento voluntario o violento. Finalmente, los japoneses tienen la creencia de que si conciben un hijo bajo una aurora boreal, habrá prosperidad y la magia de este fenómeno les traerá un varón. 

Fiordo Polar:

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