La banca italiana amanece con una dura noticia, el cierre de dos entidades bancarias que mayormente están conformadas por medianos y pequeños empresarios, un sector social que se verá afectado por un fuerte déficit presupuestario por parte del estado y que no tendrá otra opción que recurrir a ese mismo dinero para saldar las deudas.

El rescate de los bancos vénetos costará 700 euros a cada italiano

Eran pocas las alternativas que tenían las instituciones financieras para poder freno a la fuerte caída que afrontaban Véneto Banca y Banca Popolare di Vicenza, instituciones bancarias al servicio del país por mucho tiempo y que pasarán a ser parte de Intesa Sanpaolo, una empresa que ha logrado adquirir un sólido puesto dominante en el mercado de todo el territorio.

Se sabía que estos bancos agonizarían, pero no lo hizo hasta que el Banco central Europeo le anularía sus licencias bancarias.

El gobierno ha adelantado la gestión y ha firmado a favor de la liquidación de las dos entidades, esto causó que se hiciera una movilización de 17.000 millones de Euros que dejarían a Intesa Sanpaolo como la institución bancaria principal del territorio.

Véneto Banca y Banca Popolare di Vicenza

Muchos expertos consideran que esta jugada realizada por los organismos fue inteligente, pero sucede que buena parte de esos activos quedaran a disposición, aunque esto haya creado un efecto contraproducente en el público en general, que desarrolló pánico y abstención de depósitos, aunque esto se consideró como un factor de menor importancia.

El JUR manifestó su aceptación por la acción tomada contra los bancos y sostuvo que la caída de los mimos no representaba un riesgo a la ciudadanía pese a que esos bancos soportaran al motor económico compuestos de medianas y pequeñas empresas.

Otros organismos internacionales no respaldan esta propuesta y en su lugar la categorizan como una jugada egoísta e imprudente que pretendía soportar más las bancas con dinero público, por la razón de que el mercado había fracasado. Varias de las medidas tomadas recientemente en Italia coinciden con las tomadas hace unos años en España que consistía en inyectar dinero público para sanear el sistema financiero, aunque es bien sabido que bajo el efecto de una deuda “deteriorada” esta condición no podría arrojar el mismo resultado, por lo que la forma más rentable era la de ejecutar una liquidación y migrar a una entidad financiera más sólida y mejor respaldada internacionalmente.

También existen opiniones sobre que lo ocurrido era otra estrategia experimental para aplicar “soluciones” donde los resultados obtenidos con anterioridad era vincular a victimas imputadas de bancarrota fraudulenta.