En un intento de Puigdemont por atraer a Dinamarca a su causa independentista, se trasladó a Copenhague con la finalidad de inaugurar su embajada catalana, entre salchichón de Vic, su vino catalán y los castellers, toda una representación autóctona que no pareció ser suficiente a la hora de contar con la presencia esperada de personalidades del mundo político danés.

La plataforma para fomentar y fortalecer relaciones económicas entre la Cataluña independentista y los países nórdicos creada por Puigdemont, al parecer no ha comenzado con buen pié después de observar la asistencia de apenas unas cien personas que acudieron a la cita de inauguración de la embajada Catalana, pero ningún político local importante entre ellos.

El proceso secesionista liderado por Puigdemont perseguía hacerse con un respaldo político internacional, una acreditación de relaciones internacionales que no lograron con el acto político ni él ni su acompañante el Conseller, Raúl Romeva y mucho menos lograron internacionalizar el referéndum; esto solo confirmó la crónica de una muerte anunciada ya que de antemano se adelantó que el gobierno Danés ignoró la presencia de Puigdemont por completo, por consiguiente no demostró ningún interés en el acto, no hubo políticos reconocidos, no bebieron y no comieron el producto catalán.

el gobierno Danés ignoró la presencia de Puigdemont por completo

La nueva embajada de Cataluña en Dinamarca, está ubicada en una zona donde comparte espacio con otras embajadas, como la de Portugal, Finlandia, Venezuela, Suecia y Ucrania, todas menos la del Govern con su bandera izada, lo cual hace difícil su ubicación en un discreto barrio donde los restaurantes y las personas pasan desapercibidos.

Este nuevo paso del Govern en pro de impulsar el secesionismo, se produce a un mes de la realización del referéndum ilegal de independencia y bajo la presión del calendario del gobierno de Rajoy y del CUP, mientras que para Alfonso Dastis, Ministro de Exteriores, está muy claro que el Gobierno Danés no se retrató con Puigdemont para reafirmar que las rupturas de países no tienen cabida ni futuro.

En su breve discurso, Puigdemont puso en valor a Cataluña y señaló al gobierno de Rajoy de dejar sin alternativas al pueblo catalán ante su negativa de dialogar y conseguir un consenso, por lo que la única salida posible es el referéndum; al final no admitió ninguna pregunta.

Según el President de la Generalitat, lo que se vislumbra para los catalanes el próximo primero de Octubre es la posibilidad de elegir entre continuar bajo una autonomía sin contenido o decir si a la independencia dentro de una Europa que comparte soberanías. Afirmó que el ejecutivo se niega a escuchar al pueblo ante una realidad que espera que cambie, tampoco dialoga y pone en riesgo la libertad de expresión.