Esto era algo que se veía venir. No tanto un pacto con los nacionalistas vascos, que no eran otra cosa que una opción más dentro del juego político, sino una negociación en la que un apoyo para lograr sacar adelante los presupuestos generales del Estado podía costar muy caro.

Es la nueva situación política que se vive en España. Si quieres que alguien apoye una decisión que vas a tomar tienes que bajar al barro y ceder en algo. Y claro, cuanto mayor sea la importancia de ese apoyo, no había nadie que quisiera apoyar el Partido Popular, pues más caro es el precio que hay que pagar. Pura ley de la oferta y la demanda.

4.000 millones de euros en concesiones

Este es el precio que ha tenido que pagar el Partido Popular para lograr el voto favorable. Esta cantidad de dinero tendrá que ofrecerse a lo largo de un plazo de 5 años. A lo largo de ese periodo de tiempo se devolverá que se tiene con el País Vasco reduciendo el aporte que este tiene que hacer en el ya conocido cupo.

Por otro lado restan 1.000 millones de euros que serán dados para favorecer ciertas infraestructuras como pueda ser el caso del AVE. De este modo, el partido en el gobierno se asegura que sus presupuestos van a tener luz verde en los próximos días.

Sin embargo, como no podía ser de otro modo, la oposición del PNV en el País Vasco ha acusado a este partido de venderse y de pactar con un partido que tiene un gran protagonista que no es otro que la corrupción. Por todo ello ya se está especulando el efecto que puede tener este pacto dentro de su electorado. Algo que no falta mucho tiempo para saberlo. Y aquí estaremos para comentarlo.