Después de disputar las primarias de manera resuelta y haber sido elegido presidente, Pablo Casado y su círculo íntimo se separan del PP centrista, moderado e institucional.

Los miembros del PP refirieron que en la campaña electoral pasada, ciertos partidarios le aseguraban que votarían por ellos, porque eran personas serias. Formando parte de una nueva generación que sustituía a las caras visibles de siempre de dicha organización; piezas de una revolución audaz.

Con Casado se olvida el período de Rajoy sustituyéndolo por nuevas personas que no fueron ni son del partido. El PP -reverenciado en sus líderes (Rajoy y Aznar),  no se siente representado ni por su aspirante, ni por los hombres que han llevado el desarrollo de la cruzada.

Un político señaló que el dilema de Pablo  era asumir un discurso que favorecía a Vox y convertirlo en un voto castigo para el PP; sobre todo cuando Casado anuncia al final de la campaña que en caso de ganar le  permitirá a Vox participar en su Gobierno. Otros piensan que el recién equipo no escuchó  recomendaciones ni consejos.

Evocando los días del Congreso de Valencia de 2008, cuando Rajoy dio un vuelco al PP luego de la derrota por parte de Zapatero; muchos personajes que encabezaron aquella pugna interna, donde Esperanza Aguirre  y Aznar con la ayuda de medios de comunicación y ciertos periodistas pretendieron sin éxito descalabrar a Rajoy; volvieron a la soberanía del partido después de la elección de Pablo Casado.

Son ellos, los de siempre, los que cayeron vencidos en el conocido Congreso

El 28 de abril una vez más pierden en los sufragios, entre ellos Santiago Abascal. La ruptura del PP así comenzó. Ni la intervención de Aznar en el proceso electoral para detener a Vox logró sus efectos.

Fuentes no oficiales del PP manifestaron que los provocadores mediáticos enredaron al partido y los que en Génova ordenan complicaron a la audiencia con el grupo de la familia española, dando como resultado un llamado ‘efecto burbuja’, donde se encerraron en sí mismos sólo acompañados por aquellos que comparten su misma opinión, causando en la dirección de la estructura un menoscabo de la misma.

Infinidad de dirigentes que están impresionados por las maneras de operar del equipo de Casado, quisieron que el rumbo cambiara.

Unos nobles locales ya habían advertido que el triunfador era moderado, integrador e interclasista, que representaría a las corrientes ideológicas más conservadoras, liberales y hasta socialcristianas. Los fichajes de Juan José Cortés y Adolfo Suárez Illana no cayeron bien, ni en el colaborador equipo del líder del PP, cuya mayor parte del partido ya lo esperaba y sienten que es un grave error de Casado.

Sólo el tiempo dará la razón…