Como no podía ser de otro modo, las elecciones ecuatorianas han dado mucho de qué hablar. Y es que, como era de esperar, el enfrentamiento entre Correa y Lasso no solo ha traspasado fronteras, ya que se han hecho eco de él todos los medios de comunicación a nivel mundial, sino que ha traspasado, o eso afirma Lasso, la propia legalidad.

Porque, aunque ahora daremos detalles, Lasso asegura que durante los comicios se han producido algunas irregularidades que han dado la victoria a su rival. Mientas desde la izquierda de Correa se insta a su oponente a que demuestre lo que está denunciando y a que deje de manchar el buen nombre del pueblo ecuatoriano.

Sin rastro de manipulación electoral

Esta es la cruda realidad. Por mucho que Lasso quiera un nuevo recuento de votos para poder reducir ese 2% de margen que hay en su contra, parece que no va a ser posible. No solo porque este tipo de hechos tienen que ser denunciados de manera formal y esto todavía no se ha dado sino porque, además, la OEA, ha certificado que el proceso se ha llevado dentro de la más estricta legalidad por lo que en el caso de que se llevase a cabo la denuncia, no habría nada que investigar.

No obstante, el problema de todo este asunto es que se crea una sospechada, totalmente infundada, en un proceso que pretendía ser el punto de inflexión para poder tener un sistema democrático mucho más estable que el que se tenía hasta este momento. Mucho camino queda todavía por recorrer si estos países quieren tener cierto parecido en este asunto a los países del viejo continente en los que, por muy controvertidas que sean las elecciones, siempre se acatan los resultados que se dan en las urnas y que son el reflejo de lo que quiere el pueblo.