El caso denominado Juana Rivas ha tenido un proceso deficiente desde el principio, algo que se debe en gran parte al mal asesoramiento que se ha ofrecido en el caso, debido a que las denuncias realizadas por algún tipo de suceso relacionado a violencia de género, maltrato doméstico o algún similar deben ser aclarados en Italia, ya que los juzgados españoles no están dentro de la competencia en este caso.

Así mismo y en lo que al ministerio fiscal le corresponde como quien debe responder por la defensa de la infancia, se ha mantenido en todo momento dentro de la opinión de que los niños deberían regresar con su padre e inclusive, se ha solicitado que la madre sea llevada ante la justicia por incumplir las ya reiteradas sentencias por parte del juez y la audiencia misma.

Es un caso importante, sobre todo para la sociedad en sí. Por supuesto que si es posible determinar la violencia de género, será necesario asumir aquello en conjunto con la violencia hacia los hijos de la acusada. Sin embargo, tal responsabilidad le atañe al juez y por tal razón, será éste quien decidirá. No obstante, esto se realizará en conjunto de un equipo multi-profesional, el cual estará conformado en este caso por un psicólogo familiar que determinó que el vínculo con el padre era bueno, así como también el de la madre.

El padre de los menores consigue la custodia

Es complicado, ya que muchos saben que detrás de este caso se presentan múltiples situaciones y es que estamos hablando de mujeres que esperan que un hombre como el padre de este caso no deba ejercer su roll paterno y por otro lado, tenemos  a varones que luchan por la custodia compartida.

Se trata de una lucha interna, un problema que nace desde lo más profundo del corazón de una familia, lo cual se vive desde en los juzgados de familia.  Tampoco sería una decisión ideal permitir que cada progenitor escoja con quién desea estar, pues esto significaría otra manera de fracturar a las familias.

Es necesario tener en cuenta un caso en el cual los niños tendrían la residencia en Italia, y que el mayor de éstos acudía a la escuela en ese país. Es imposible caer en temas patrióticos, pues a esa edad, los niños no poseen un pensamiento de banderas, para ellos no existe un terreno o un color, al menos no todavía.

No es fácil abordar esta clase de temas, sobre todo cuando se trata de algo estructural como lo es la familia. Sin embargo, muchas figuras se han pronunciado sobre este caso y es que desde opiniones ajenas, la gran mayoría asegura que debería priorizarse el bienestar y preferencia de los menores como primera actividad.