Podemos ha puesto en marcha desde hace un tiempo, una operación para apropiarse del significado político que tiene el 2 de mayo. En 2017 Errejón tuiteó: “En Madrid hoy conmemoramos el levantamiento del #2deMayo; símbolo de resistencia, pero especialmente, de la construcción de la voluntad popular”.

Pablo Iglesias certificaba a través de un vídeo publicado en Twitter durante el año 2016 que: “Muchos han deseado explicar el 2 de mayo como si fuese una defensa de la monarquía y los privilegios, sin comprender que lo esencial es el protagonismo popular”.

Es posible que el interés que tiene Podemos en crear una narrativa nacional-popular sobre las proezas del capitán Velarde y Daoíz, se encuentre sujeto a la lógica electoral del próximo año, la cual dentro de la Comunidad de Madrid, posee uno de sus objetivos principales.

No obstante, resulta interesante ver dicho acercamiento como un símbolo político cuyo nacimiento está en el patriotismo liberal español.

Esta no se trata de la primera vez donde la izquierda española intenta darle un nuevo significado político al 2 de mayo; durante la Guerra Civil, Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo se adueñaron del mito.

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Ibárruri, invitó a los participantes de un mitin realizado en 1936 en Madrid a “probar que son realmente descendientes dignos de los héroes de la Independencia”. Por su parte, Carrillo, aseguró en el año 1937, mientras era dirigente de las Juventudes Socialistas Unificadas, que “la juventud proletaria de España, por primera vez, conmemoraba el aniversario del 2 de mayo ya que hasta este momento, la celebración del mismo era privilegio de las castas reaccionarias de España.

Hoy, la JSU reivindica el 2 de mayo y toma la fecha para sí, debido a que la independencia la logró el pueblo”.

El discurso de Carrillo resulta clave, ya que señalan el vuelco patriótico que experimenta el discurso obrero. Como se sabe, el marxismo, enfocado en la lucha de clases como motor de la historia, aseguró la ineludible lucha entre 2 sujetos colectivos: la nación contra la clase.

Y a partir del año 1889 cuando la Segunda Internacional decretó el 1 de Mayo como celebración mundial para los trabajadores; tanto el 1 como el 2 de mayo han rivalizado en España con sus ritos, mitos, héroes y mártires.

La fundación del PSOE, forma parte de esta lógica de discusión; por lo que el 2 de mayo era nacionalista y burgués, mientras que el 1 era internacionalista y proletario. En una carta dirigida a los obreros españoles por Engels, ponía: “La revolución de los obreros trastoca todo, incluso la cronología. Tenemos suerte que al menos en España, el 1 de mayo viene después del 2 y no antes, sin importar lo que digan el calendario”.