Hasta el 30 de septiembre (víspera de la votación ilegal del 1-O), el PIB catalán alcanzo 172.482 millones de euros, al mismo tiempo que el PIB de Madrid logro 172.804 millones, ocupando el 1er lugar en la economía de España.

Durante los últimos 5 años en Madrid, la inversión productiva media anual fue de 7.256 millones, teniendo un incremento del 20%. No obstante, en Cataluña y a pesar del elevado aumento económico, la media se detuvo en 2.499 millones, teniendo un bajón de 15,4%.

Aunque el País Vasco no alcanza 1.000 millones de media, sin embargo, consigue atraer un 148% más en este 2017 y es que durante los 3 primeros trimestres, por primera vez, arrebató a Cataluña el 2do lugar dentro de las inclinaciones de los inversionistas extranjeros, al atraer alrededor de 2.380 millones.

Con 500 millones, los grupos que poseen sede tanto en Francia como en Holanda, se tratan de los principales inversionistas en Cataluña.

Resulta  interesante el caso de los grupos andorranos que hasta septiembre invirtieron 90 millones, doblando su apuesta durante el 3er trimestre de 2017. El capital proveniente de Andorra es significativamente mayor que el que procede de la primera potencia mundial, Estados Unidos, el cual se mantuvo en 35 millones desde enero hasta septiembre.

Madrid, la región que más crece desde 1980

 

Los grupos norteamericanos disminuyeron un 47% de sus inversiones en Cataluña durante julio-septiembre, sin embargo, las incrementaron tanto en el País Vasco como en Madrid.

Esta tendencia coincide justamente con las advertencias que ha estado haciendo Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio americana en España.  Según Malet, después de las votaciones, los socios de su institución requieren “estabilidad institucional con el fin de invertir, producir riqueza y generar trabajo”.

El daño no es únicamente a Cataluña, también al resto de España, ya que de acuerdo con el informe del Ministerio de Economía, el declive trimestral en la inversión extranjera dentro del total nacional durante julio-septiembre disminuyó en alrededor de 3.510 millones de euros, lo cual supone una caída del 42,9%.

Según su opinión, “se explica, esencialmente, debido a la caída de las inversiones dirigidas a Cataluña en 1.552 millones de euros, es decir, un 74,9%” y es que en comparación, durante ese mismo periodo, el País Vasco presentó un incremento del 123% de la inversión extranjera, mientras que Madrid experimentó un aumento del 20,2%.

Igualmente, Cataluña arrastra el resultado del periodo enero-septiembre, dentro de un país cuya economía, aumentando sobre los principales socios europeos, tendría que perfeccionar su atracción de inversiones extranjeras. No bastante, es todo lo contrario, ya que de acuerdo al informe, los flujos de Inversión Extranjera Directa alcanzaron en total 20.953 millones de euros durante enero-septiembre 2017, siendo un 1,4% menor a los 21.261 millones que alcanzo en enero-septiembre de 2016.