Antonio Costa que es el primer ministro socialista, al parecer puede ver perturbada la superioridad lograda hace dos meses, por el trabajo que realiza su Gobierno para acabar con los incendios que están devastando el territorio lusitano este verano.

Apenas dos años de los fuegos donde fallecieron 116 personas, Portugal aún no consigue parar las llamas

Se han icendiado 23.000 hectáreas, 10.000 de ellas sólo en julio de 2019. El Ejecutivo aprobó medidas donde  destacan la compra de una red de comunicaciones de emergencias, la creación de nuevos equipos de combate y  el programa de las cabras zapadoras, pero continúan las discusiones que hacen dudar sobre su capacidad en este terreno.

En el presente verano al Gobierno se le ha reprochado por la falta de equipos y entre ellos, los helicópteros Kamov que están parados desde hace un año y los SMS de prevención de riesgo que no están, además de los ‘kits’ antiincendios elaborados con material inflamable, que desató una polémica ya que la distribución fue comisionada a proveedores ligados al gobernante Partido Socialista.

El profesor y miembro del Observatorio Técnico Independiente, Joaquim Sande Silva señaló «Todo, desde la declaración del incendio hasta su extinción, se está haciendo mal«. “Aunque el terreno y clima a los lados de la frontera son iguales, se dan seis veces más los macro incendios que en España».

El especialista dijo que así el Gobierno haya puesto en práctica programas de sensibilización, faltan «cambios». «El Ejecutivo se limita a certificar medidas sin saber la consecuencia real. Le falta trabajo forestal, instruir bomberos, coordinar, pero privan intereses ajenos».

El presidente de la Liga de los Bomberos Portugueses, Jaime Marta Soares, expresa que el Gobierno  “No ha hecho nada; apenas creó nuevas estructuras burocráticas que mantienen a los lobbies». “Los efectivos no cuentan con apoyo aéreo y los bomberos voluntarios trabajan en pésimas condiciones”.

António Louro el concejal y vicealcalde de Protección Civil de Mação afectado por el 95% de su superficie calcinada, se muestra impotente. El fuego consumió más de 6.000 hectáreas de su franja. La agrupación se quejó de falta de liderazgo estatal, alegando que «los alcaldes son los primeros garantes de la protección civil de sus municipalidades».

Dijo que es «injusto» tal comentario, pues el municipio es referencia internacional en materia de prevención de incendios. Desde la década del 90 trabaja para establecer un sistema de limpieza de terrenos que sirve como modelo en la Península Ibérica, inclusive España otorgó a Mação por su labor, el premio Batefuegos de Oro.

Pide al Ejecutivo que realicen los cambios legales para cuidar e intervenir la tierra, que incentive la vuelta de los que se marcharon. “Esperamos que el Gobierno ayude recuperar el equilibrio para someter este ambiente tan descontrolado».