En España está pasando algo que se puede considerar como extraordinario. Y es que nunca jamás el jefe de la oficina anticorrupción había sido cuestionado por sus colegas de profesión tan solo dos meses después de haber tomado posesión del cargo. Un cuestionamiento que se hará oficial en el día de hoy cuando se inicie una comisión en la que los fiscales pedirán explicaciones por las actuaciones que ha tenido Manuel Moix en los últimos casos de corrupción en España.

Lo más flagrante, la operación Lezo

Se podría decir que en tan solo dos meses ya se ha llenado el vaso de la paciencia de los fiscales, los cuales, ven que están atados de pies y manos cuando quieren llevar a cabo una serie de medidas que comprometen los intereses de Manuel Moix. Algo que se ha podido ver de manera muy clara en la operación Lezo. Una operación que no empezó con buen pie ya que el jefe de anticorrupción quería evitar algunos registros que podían ser claves para la investigación. Una actuación que es insólita hasta la fecha ya que nunca se ha visto que sea el máximo responsable el que ponga trabas a las investigaciones.

Ahora solo falta por saber si los distintos fiscales que se han puesto al frente de esta denuncia continúan hasta el final o ceden a las presiones que seguramente habrá. Y es que esta redacción ha podido saber que algunos cargos políticos tratarán por todos los medios ejercer su influencia con el objetivo de que todo se mantenga como está aún a sabiendas de que la elección de Manual Moix no ha sido ni mucho menos acertada ya que parece que todas sus actuaciones tienen un único objetivo que no es otro que favorecer los intereses que Mariano Rajoy y el Partido Popular tienen a día de hoy en los juzgados.