Los vecinos de la calle Nuevo León 230 en la Ciudad de México, comenzaron a escuchar ruidos por la noche y los fines de semana en noviembre de 2016.

Un día, perturbados por el ruido, volaron un avión teledirigido para entender lo que estaba pasando y descubrieron que sin permiso estaban construyendo un helipuerto en el techo del cercano Nuevo León 238. El 19 de septiembre de 2017, después de meses de denuncias no supervisadas por parte de las autoridades, el terremoto y el edificio, que había subido dos alturas y mucho peso con su nuevo helipuerto, provocaron que el edificio adyacente volviera a volcar hasta que se derrumbara.

Hoy en día, sus hogares son inhabitables

Las obras violaban el uso de la tierra, se denunció a la Delegación Cuauhtémoc y nadie hizo nada hasta que nos movilizamos en enero. Después, por el ruido de los medios de comunicación, llegaron a sellar la obra que el propietario del edificio saltó impunemente, lo que es un delito penal.”

“El 19 de septiembre, nuestro edificio recibió un violento golpe desde el helipuerto. Tres expertos independientes certifican que la excesiva altura del otro edificio provocó el levantamiento del brazo de palanca y que los edificios colisionaron”, explica Mony De Swaam, vecino de 30 años de edad.

Tras el seismo en México, se revelan grietas de corrupción y desconfianza

Catalina Martínez, de 78 años de edad, salvó los muebles con la ayuda de su familia después de los deslizamientos. Ahora vive en el patio de su casa y dice: “Espero que las autoridades no nos engañen con promesas. No sé qué nos va a pasar.”

Desde entonces, dijo De Swaam, que la delegación ha publicado tres informes separados y cambiantes que contradicen los informes independientes de la Orden de Arquitectos e Ingenieros hasta que finalmente reconoció que ninguno de los dos edificios es habitable. “Presentamos una denuncia penal para detener la demolición antes de que pudiéramos publicar los informes, no queremos que se borren las pruebas.”

El problema es que hay una impunidad total, “la impunidad y el alto nivel de corrupción urbana que emerge de los escombros de la Ciudad de México y el resto del país han sido padecidos por personas como los que aparecen en las fotos de este informe”. Dos terremotos del 7 y 19 de septiembre dejaron cientos de muertos, miles de edificios e infraestructuras destruidas y revelaron el secreto de una enorme cantidad de actividades ilegales.

Juan Sánchez de 53 años de edad, guarda la iglesia de San Juan Bautista Pilcaya. Su casa no sufrió daños y la ofreció como refugio y tal y como dijo: “Celebramos la misa en una tienda de campaña, esperando la ayuda del gobierno.”

Un informe de la Comisión de Vivienda de la Asamblea Legislativa de la capital dice que el problema de la corrupción está presente por el incumplimiento de las normas básicas y afecta decisiones fundamentales como el número de niveles o la construcción encubierta de apartamentos o habitaciones adicionales.