Sin duda alguna que estas elecciones de Fredericksburg, en Virginia, son una muestra de que Estados unidos es un país muy fracturado partiendo del principio de como apelan a la fragmentación de los votantes para poder triunfar en unas elecciones.

Entre tanto, Virginia se prepara para elegir al nuevo gobernador en unas elecciones que han tenido como médula espinal las conmemoraciones de la esclavitud y que revelan la verdadera situación política del país, fracturada a todas luces y más si se mira atentamente a cada uno de los personales que protagonizan la contienda electoral.

Por un lado Terry McAuliffe, abiertamente proclive a Bill Clinton y el gobernador actual de Virginia, destacando de él dos cosas, como su apego al poder y su incondicionalidad para con Bill Clinton, pero también destaca por su ambigüedad ante hechos ocurridos que guardan relación con los monumentos confederados que están regados por todo el estado, ya que en ocasiones opina que deben ser retirados y en otras pide que se les deje en paz donde están.

Después está Ed Gillespie, un hombre un poco simplón, carente de carisma y que representa definitivamente lo opuesto a Trump, siendo muy cercano a George W. Bush.

se aproximan las elecciones en Virginia

Este hombre logró alzarse con las primarias aunque no estaba bien posicionado del todo, pero sin embargo, el candidato a gobernador dio un giro en su discurso para centrar su campaña en contra de la inmigración ilegal, la defensa de los monumentos confederados y la lucha contra el crimen, siendo esas las cartas jugadas que ha puesto a Trump a su favor y con ello ganó mucho terreno a su contendor Northam, quien no ha definido una posición clara frente a los controversiales monumentos erigidos a los rebeldes y ello definitivamente le puede costar el triunfo de la gobernación.

No deja de causar asombro como quedan de un lado sin más, escándalos como el hecho de que miembros importantes que participaron en la campaña presidencial de Trump y que hoy día siguen siendo muy cercanos a él, estén señalados de estar relacionados financieramente con personas y entidades cercanas a Vladimir Putin.

Aparte de que hayan recibido apoyo económico ruso, que existan movimientos declarados y reconocidos por todos como racistas, las manifestaciones de inmigrantes ilegales bandera en mano y aun así pareciera más relevante fijar posición frente a un símbolo que identifica a un lado u otro de la población, como de hecho ocurre en Virginia y como de hecho fue este tipo de diferencias irreconciliables lo que catapultó a Donald Trump al poder, ya que tras un año presidiendo Estados Unidos se hace cada vez más notable una brecha que desune en dos piezas sin posibilidad de comunicación entre ellas, al menos por ahora.