Google es cruel, pero a la larga puedes entenderlo y aprovechar para ganar visibilidad.

Cuando montas un negocio, son dos las cosas que debes tener en cuenta para asegurarte prosperidad. La primera, ofrecer un servicio o un producto de calidad y a un precio competitivo; la segunda, que todo el mundo sepa lo que haces y quiera contar contigo. Conseguir el primero de estos dos aspectos es algo que depende de cómo enfoques tu estrategia y de lo que quieras ofrecer; pero el segundo requiere depender del boca a boca y de los clientes satisfechos.

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O al menos hasta ahora. Con la llegada de internet, los negocios han encontrado en este avance tecnológico todo un gran aliado con el que surcar los mares de la red de redes y darse a conocer hasta en el último rincón del planeta. Pero para conseguir eso hay que saber cómo moverse y, sobre todo, cómo posicionarse. Y es que, con tantísima competencia poblando internet, solo los que saben aprovechar el funcionamiento del posicionamiento en buscadores tienen la clave para que todos los conozcan, de ahí que haya empresas como Agencia SEO Madrid, completamente especializadas en asesorar y garantizar la mejor posición en internet.

A día de hoy, hablar de buscadores es hablar de Google. El gigante de la tecnología se ha establecido como el principal buscador web con un uso diario que alcanza unas cifras de auténtico infarto. La cantidad de negocios que tratan de aparecer en lo más alto de su primera página de resultados es inmensa, como también lo es la cantidad de modificaciones que recibe su algoritmo de posicionamiento para determinar quiénes merecen estar más arriba.

Sí, figurar entre los primeros puede ser fundamental para que tu comercio o tu empresa salgan a flote y te aporten más beneficios. Aunque, como hemos dicho, Google suele cambiar sus criterios en mayor o menor medida cada poco tiempo, hay alguna serie de aspectos que se deben seguir a rajatabla para mejorar el posicionamiento de tu web, y aquí te traemos los más importantes.

Estudio de las palabras clave

Lo primero que debes conocer es qué son las palabras clave. Estas comprenden ni más ni menos que las que utilizamos en el buscador para resolver nuestras preguntas. Dentro de ellas hay que diferenciar entre tres tipos diferentes según su finalidad: informativas (basadas en la búsqueda de información), navegacionales (orientadas a encontrar una web) y transaccionales (pensadas para hacer una compra o, como su nombre indica, una transacción). A su vez, según su volumen de búsquedas, también hay que diferenciar en Head (genéricas, volumen elevado), Middle (específicas, menor volumen) y Long Tail (totalmente concretas, volumen reducido).

Una vez estudiadas, ¡aprovéchalas!

Conocidos los tipos, toca saber cómo aprovecharlos. Si tu negocio va orientado a la venta de productos, evidentemente tu objetivo está en las transaccionales, las enfocadas a la compra. Si no, tienes que saber establecer un correcto baremo entre las informativas y las navegacionales para lograr que los desorientados den con tu sitio web.

Volviendo a la compra y venta, te conviene establecer también el tipo de productos y acompañarlos de cosas como “compra”, “comprar”, “barato”, etc. Así, el usuario que llegue a tu página empleando estas palabras tiene un mayor porcentaje de seguir y acabar comprando en tu negocio, que básicamente es lo que quieres conseguir. Combinando estos tipos junto con unos adecuados Long Tail es posible concretar y pulir nuestro posicionamiento para conseguir un gran beneficio. Por el contrario, si no orientas bien tu estrategia, puede resultar tremendamente perjudicial.

Mejora el funcionamiento de tu web

Google tiene muy en cuenta la fluidez de tu sitio y no dudará en penalizarte sí los tiempos de carga son demasiado elevados. Lo primero que debes tener en cuenta, a la hora de establecer el diseño, es que funcione correctamente en cualquier tipo de dispositivo (ya sea ordenador, teléfono móvil, tablet…). Con tantos aparatos distintos con los que acceder a internet, una de las grandes preocupaciones del buscador es que la experiencia de usuario no sufra en ningún dispositivo, y desde ya esa es también tu preocupación.

Conviene también tener muy presente el contenido que forma la web. Hay que preocuparse de que sea de calidad y variado, pero siempre dentro de la temática relacionado con tu negocio, ya que salirse no hace más que confundir al usuario y perjudicar también a tu posición online. En lo referente a ventas, trata siempre de que las fichas de los productos sean extensas y bien detalladas, aprovechando también las palabras clave para ayudarlas a posicionarse en Google.

Estas tres pautas son los tres vértices de la piedra angular del posicionamiento SEO en internet, y en Google básicamente. Síguelas a rajatabla y verás como poco a poco tu página va mejorando en cuanto a búsquedas, visitas y compras. Aunque sé paciente, la red de redes es algo que se mueve lento pero a paso firme.