De un tiempo a esta parte, el sector de la autoescuela está en una crisis de la que parece no salir. Una serie de intereses encontrados, por parte del gobierno local y por parte de las propias autoescuelas, ha llevado a este asunto a una situación que se presenta como insostenible por ambas partes.

Intereses cruzados y una guerra ala vista

Por un lado tenemos a las dos principales asociaciones de autoescuelas que denuncian una escasez de medios en lo referente a examinadores. De hecho, ofrecen un dato demoledor y es que, desde el año 2008 hasta el día de hoy, los examinadores han bajado de112 a 79. Una cifra que no hace otra cosa que ralentizar mucho las convocatorias.

Por otro lado, las autoridades competentes, aseguran que todo está amparado por la legalidad vigente y por lo tanto no hay lugar a la queja. De hecho, aseguran que todo forma parte de una reestructuración del sector para favorecer la optimización de recursos. Algo que no convence a las dos asociaciones anteriormente mencionadas.

El problema de ello, es que el ahorro que quiere llevar a cabo el gobierno local choca frontalmente con los intereses de las autoescuelas. Más que nada porque si no tienen los examinadores que demandan, no van a poder sacar las convocatorias de exámenes con la frecuencia deseada. Un hecho que hará que muchos alumnos y muchas personas interesadas en obtener el permiso de circulación opten por autoescuelas de otras provincias en las que el proceso no se dilata tanto y por lo tanto el coste de la obtención de dicho permiso es mucho menor.

Un conflicto que está aún lejos de resolverse y que algunos ya auguran que puede terminar en una huelga de los trabajadores del sector con todo lo que ello implicaría desde el punto de vista de la imagen pública.