La tensión con Rusia fue uno de los puntos clave al final del mandato de Barack Obama, que se encontraba en medio de una crisis con el país, la más importante desde la guerra fría. Y ahora, la Administración Trump, también se encuentra en medio de una gran problemática por Moscú, pero por algo muy distinto: la supuesta unión con ellos.

La dimisión de Michael Flynn

Este problema comenzó tras saber que Michael Flynn, antes de jurar su cargo y tras tenerlo, mantuvo conversaciones con Rusia. De tal forma que el consejero de Seguridad Nacional, ha tenido que dimitir tras saltar la noticia. Pues mantuvo una serie de conversaciones no autorizadas con un diplomático ruso.  Ha sido el propio FBI el que ha investigado a Flynn en los primeros días de su mandato con el nuevo Gobierno.

La Administración Trump no pasa por su mejor momento, ya que hace poco hubo un bloqueo judicial a su decreto migratorio y ahora sale a luz el escándalo de Michael Flynn. Lo que hace que surja de nuevo el rumor de que el propio Vladimir Putin auspiciara la subida al poder de Donald Trump para conseguir favores.

El portavoz del Gobierno, Sean Spicer, dijo que Flynn no hizo nada ilegal y que, si el presidente pidió su renuncia, fue por la falta de confianza. Aunque también ha comentado que hace semanas que Trump sabe de esa mentira, pero que no se produjo la dimisión hasta hace poco.

Al parecer, el problema radica en que el pasado diciembre, Michael Flynn mantuvo conversaciones con el embajador ruso en Whasington, Sergei Kislvak, sobre las sanciones que impuso Obama a Rusia por los ciberataques y mintió sobre esta reunión al Gobierno.  Este contacto no estaba autorizado, ya que seguía en funciones la Administración Obama. Esta crisis aviva los rumores de la simpatía de Trump en exceso por Rusia.