La Comunidad de Madrid se ha puesto manos a la obra y ya ha comenzado a dar forma a lo que se va a denominar como Plan A. Un plan que no pretende otra cosa que terminar de una vez por todas con todos los problemas que acarrea una contaminación excesiva.

Unos problemas que no solo van desde los derivados de la salud, con el consiguiente gasto que tienen que hacer los organismos sanitarios sino también con el gasto al que tienen que hacer frente que proviene de las multas que Bruselas les está imponiendo por no cumplir los límites exigidos de contaminación en las grandes ciudades.

¿Cuáles serán las líneas de actuación?

La primera de ellas se puede considerar como una medida de choque. No en vano, de lo que se trata es de que en el año 2018 se limite de manera drástica el acceso al centro de la ciudad de los vehículos motorizados. De este modo lo que se quiere es implantar una medida que ataje el problema de raíz para que, al menos, las emisiones de gases de efecto invernadero, no vayan en aumento.

A partir de aquí, la segunda medida estrella del Plan A, y seguramente la que será más polémica, tiene que ver con la reducción del límite de velocidad en las carreteras que dan acceso a la ciudad como los casos de la M-30 y de la M-40. En estos casos la velocidad se verá reducida de manera drástica no pudiendo superar los 70 kilómetros por hora. Esta medida, a diferencia de la anterior, lo que pretende es que los niveles de los gases perjudiciales para la población no vayan en aumento en los años venideros. Unas medidas que pueden surtir efecto si se llevan a cabo dentro de los plazos que se han presentado.