No es para nada descabellada la afirmación del hispanista británico John H. Elliot, de que toda una generación de jóvenes catalanes ha aprendido una historia totalmente distorsionada y han crecido en la “Inmersión lingüística”, sistema ideado para que el nacionalismo lo usará hasta llevarlo al extremo para convertirlo en un perverso modelo de exclusión y adoctrinamiento.

Son tres décadas que los nacionalistas han sabido aprovechar construyendo escuelas en cuyos espacios impulsaron sin oposición alguna el sentir nacional catalán y de patria a representantes, profesores y alumnos por igual, valiéndose de su sistema de Inmersión lingüística y han logrado su propósito con creces.

Bajo la mirada indolente de todos los gobiernos que han pasado por España desde los 80, incluyendo al PP, el separatismo avanzaba a paso firme para lograr su proyecto, el cual es el responsable y está detrás de los niños de Olot, los jóvenes que dejan las aulas por ir a colocar propaganda alusiva al 1- O y los pequeños que con la estelada atada al cuello expresan su simpatía al separatismo.

En la escuela catalana, los profesores en su mayoría simpatizan con el nacionalismo, los directores son puestos a dedo por la Generalitat, debido a la ausencia de oposiciones las plazas de inspectores las cubren profesores catalanes en comisión de servicio y la Alta Inspección del Estado no tiene acceso a los colegios si el Govern no autoriza.

El día más largo en un Parlamento decidido a cambiar la historia de Cataluña

A esto se suma que la existencia de libros que relatan la Historia española están prácticamente ausentes en las bibliotecas de estos colegios y en su lugar abundan los textos que dan cuenta de la cuestión catalana; mediante estos la información llega totalmente distorsionada al estudiante, ya que relatan contenidos irreales que dan a entender que Cataluña es otro país, se refieren a una corona catalanoaragonesa que no existe, parte de esto comenzó en 1983 con la Ley de Normalización Lingüística.

Muchos de los altos cargos educativos del Govern, salieron de escuelas donde en tiempos del franquismo se había reivindicado el uso del catalán, por consiguiente han sido los grandes impulsores de una política donde el lenguaje era la parte medular; desde entonces toma fuerza la lengua como un elemento que cohesiona una nación, según Pascual Maragall.

Surgió más adelante el anuncio de incluir el español como lengua vehicular junto al catalán, ya que esta es la Lengua Oficial del Estado, pero la iniciativa se dificultó en aplicación debido a una mala decisión de uno de los ministros de Rajoy; no obstante quienes han recurrido al Tribunal Superior de Justicia catalán han obtenido respuesta positiva y ya se cuentan 12 centros de estudio en Cataluña que iniciaron este curso con una asignatura más en Castellano.

No obstante las familias que han decidido asumir su derecho de aprender en castellano, sufren una especie de apartheid de parte del resto de la comunidad escolar.