En ningún momento de este mes de marzo, el Partido Popular que lidera Mariano Rajoy, podía siquiera imaginarse todo lo que le iba a afectar el problema de los estibadores españoles. Y es que, como ahora vamos a detallar, no solamente se puede convertir en un grave problema económico, sino que también se puede convertir en un problema político bastante importante. Más que nada, porque incluso su socio político, la formación naranja de Albert Rivera, les han abandonado en una votación que se antojaba como crucial para resolver de una vez por todas la liberalización de este sector.

Se queda solo en el parlamento

Cuando decíamos al inicio de este artículo, que se había quedado solo dentro del arco parlamentario, no estábamos exagerando ni un ápice. Y es que, los principales partidos de la oposición, con el PSOE a la cabeza, han mostrado el rechazo al decreto ley que quiere imponer el Partido Popular. Y es que, le echan en cara, que teniendo en cuenta que la imposición desde la Comisión Europea llegó en el año 2014, no se explican cómo no ha sido hasta este momento, con prisas y sin ninguna clase de negociación con todas las partes, cuando han querido sacar adelante este conjunto de medidas que afecta a uno de los sectores que más implicaciones tiene dentro de la economía española.

Las multas pueden ser muy cuantiosas

Aunque claro, si tenemos que hablar de la economía española, tenemos que hacer hincapié en la cuantía de las multas que desde la Comisión Europea pueden imponer a España si este decreto ley no ve la luz en las próximas semanas. No en vano, estas multas ascenderían a casi los 124.000 euros diarios. Una cuantía, que supone la friolera de 50.000.000 de euros al año. Algo que si bien es cierto no debería aceptar a las arcas nacionales, será un arma arrojadiza que utilizará el Partido Popular para conseguir el consenso dentro del Congreso de los Diputados.