Muchos problemas judiciales llevan años en juicios y en el banquillo por distintos temas políticos que terminan influenciando la decisión de altos jueces. Sin embargo, parece que le ha llegado la hora a la cúpula de UGT Andalucía, después de más de investigaciones y procedimientos. Todo parece indicar que este sindicato está involucrado en un gran acto de corrupción, en que falsificaron una serie de facturas y alquileres de salones que estaba dirigido para la formación de los parados. Según el juez todo el fraude asciende al total de más de 40 millones de euros.

Así lo señaló el propio Juez del Juzgado de Instrucción 9 de la ciudad de Sevilla, en el que se continuará con todo el proceso para determinar la culpabilidad de Francisco Fernández Sevilla y su equipo de trabajo en la falsificación de documentos empresariales y desvío de fondos de las subvenciones.

Apenas están en la fase previa del juicio, por lo que el mismo juez ha dado un plazo de 20 días para que se haga la apertura del juicio oral respectivo mediante el escrito de acusación o su sobreseimiento. Lo interesante es el cómo las autoridades se percataron de tal irregularidad. La verdad es que fue gracias a investigaciones de periodistas, en el que publicaron en una de sus ediciones facturas, mensajes, correos electrónicos y mucho más que demostraban el fraude que se había cometido.

A partir de esto, la UCO se puso manos a la obra y consiguió una orden de allanamiento para la casa del sindicato, donde consiguieron más pruebas contundentes que los implicaban en la trama de desvío de recursos.

A partir de aquí comenzaron las investigaciones en la que se descubrió la relación entre proveedores de gran cercanía y el sindicato, de manera que le proporcionaron todos los materiales que necesitaban para llevar a cabo la falsificación de papeles.

Estos fondos lo usaron como financiación para acciones propias y beneficios de cada uno de los implicados. Sin embargo llamó la atención la manera tan delicada en cómo lo hicieron, tanto así que tomó tiempo descubrir pruebas contundentes. Todo fue a través de alquileres de fantasía, rápel, bote y muchos más para justificar el movimiento de los recursos. Es muy interesante lo del rapel, ya que a través de allí los proveedores les daban descuentos sin que la administración se diera cuenta.

Por último el bote se hacía a través de diversos pagos a los proveedores pero con facturas simuladas, es decir que no tenían ninguna validez. No se había realizado ningún servicio y aún se enviaba el dinero para que todo pareciera que estuviera en orden. Definitivamente que es una trama de corrupción que con el pasar del tiempo se irán descubriendo todos los culpables. Seguramente que los culpables ya saben que pasarán mucho tiempo tras las rejas.