Si hay algo por lo que se caracteriza Donald Trump es por tender a pensar que siempre hay una gran conspiración que se está cerniendo sobre él. Esto no es nuevo ya que desde la propia campaña electoral pensaba que algunas grandes empresas de Estados Unidos, relacionadas con el partido demócrata, estaban intentando por todos los medios que no alcanzará la Casa Blanca. Sin embargo la alcanzó y muchos pensaron que este podría ser el final a esas especulaciones que tan alegremente lanzaba. El problema es que esto no ha sido así. No en vano, ahora ya no mira tanto a los periodistas, esto no quiere decir que los tenga olvidados, sino que mira más dentro de su propio partido.

Trump sospecha que tiene miembros que son espías

Así de grotesco suena todo esto. Parece que los periodistas ya no le interesan y ahora está convencido de que tiene miembros dentro de su propio equipo que serían espías.

Por un lado sospecha que alguno de sus empleados pueda tener una relación más que estrecha con el partido que perdió las elecciones de manera que le pudieran filtrar algunos detalles de las próximas actuaciones del gobierno. Además, a esto hay que sumar el hecho que cree que alguno de estos infiltrados trataría por todos los medios boicotear esta legislatura al punto de que se viera obligado a convocar unas elecciones anticipadas.

Algo que es tan importante para él, que no ha dudado ni un solo instante en dedicar esfuerzo, y recursos económicos de la administración estadounidense en identificar al topo y a pararle los pies. Para empezar, los ordenadores y las comunicaciones de algunos de sus empleados ya están siendo monitorizadas con el objetivo de encontrar a la persona que no quiere que el magnate esté mucho tiempo en la Casa Blanca. ¿Tendrá éxito el hombre más poderoso del planeta?