Las recientes observaciones hechas por el actual secretario de hacienda José Enrique Fernández de Moya (que ocupa el cargo peor estimado por los ciudadanos españoles), sobre la presión fiscal del estado en las que afirma que son “medio-bajas” y que esto es debido a una fluctuación interna en la agenda económica europea que golpea directamente el PIB de la región.

Fernández de Moya piensa que esto es medianamente favorable

El ex alcalde Fernández de Moya considera esto medianamente favorable y aunque él es una persona que se encuentra mayormente dando la cara por su superior, numerosas veces se ha calificado de manera reprobatoria ante el congreso de los diputados y sostienen que es lo apropiado para una persona que en tiempos de dificultades realiza aumentos exorbitantes en los impuestos.

 

Diferentes impuestos segun pais

Los últimos testimonios ofrecidos por Fernández de Moya sostienen un nivel de presión tributaria muy inferior al de la zona euro, de aquí su argumento de considerarlo un término “Medio-inferior”. Esto si se considera claramente favorable si se esperan buenas cifras económicas en comparación con las estadísticas obtenidas en el año 2013.

Observando la presión fiscal que registran los países de la zona euro, se puede observar que para el año 2015, la presión fiscal más alta que se registraba en países europeos era en Francia (47,9% del PIB), Bélgica (47,5%del PIB), Austria (44,4% del PIB), Italia (43,5% del PIB) o Alemania (40% del PIB). Por el contrario, al margen de España, la presión fiscal es inferior al 40% del PIB en Países Bajos (38,2% del PIB) o Irlanda (24,4% del PIB).

Este es un sólido argumento para soportar el comentario del ex alcalde

Entre los elementos más definitivos pueden destacar los de las condiciones económicas que rigen a España, de manera que alguna fluctuación en su PIB solo repercutiría aumentando el resultado obtenido, es por eso que al analizar también las estadísticas arrojadas por el OCDE, se obtiene que la presión fiscal es del 32% en Japón, el 31,9% en Canadá, el 31,4% en Israel, el 27,9% en Suiza, el 27,8% en Australia o el 26,4% en Estados Unidos.

Relativamente un margen “medio-bajo” y que respalda a la observación que resulta certera por el funcionario público.