Con la tremenda cantidad de opciones que existen, puede resultar difícil encontrar el alimento ideal para tu mascota, un esfuerzo que sin embargo es obviamente vital para su bienestar

A pesar de esta importancia, no todo el mundo presta la suficiente atención, en muchos casos debido a la creencia de que si está a la venta debe ser un alimento de cierta calidad. Por desgracia, este es un error que puede pasar factura a la salud del animal.

Para ayudarte a evitar esa clase de desgracias y mejorar la calidad de vida de un miembro tan querido de tu familia, en este artículo vamos a ofrecerte algunos consejos a tener muy en cuenta. Tanto a la hora de escoger entre las muchas posibilidades de comida para gatos y de pienso de perros, debes tener muy presente que el argumento que algunos esgrimen de “son todos iguales” es una falacia, la cual podría terminar perjudicando de gravedad a tu mascota, llegando a reducir su esperanza de vida o dañar su estado de salud.

Principios básicos para la correcta alimentación de tu mascota

Aunque hay otras consideraciones similares para unos y otros, las trataremos de forma específica más adelante. Eso sí, antes de entrar en materia, vamos a señalar algunas premisas comunes que es muy importante tener en cuenta, tanto para gatos como para perros e incluso para otros animales.

Algo evidente y muy serio que no son pocas personas las que lo pasan por alto es que la comida preparada para humanos no es apta para animales. Los métodos con que solemos cocinar, las especias, las salsas y un gran número de ingredientes inofensivos para nosotros que en ocasiones resultan letales para nuestros compañeros peludos (o pelones; según el animalito en cuestión).

Siempre que se tiene mascotas es necesario contar con un buen veterinario digno de confianza. Y para decidir qué alimento es el más adecuado para nuestra mascota, una fuente inmejorable de orientación es dicho especialista. Nadie conocerá mejor las necesidades en materia de salud y nutrición de tu mascota que su veterinario, al igual que sucede en tu caso con tu médico de cabecera.

Por supuesto, asegúrate de que el alimento que compres posea las certificaciones y garantías que sean aplicable en el lugar donde vivas, pues esto te garantizará que han superado ciertos controles. Eso sí, a veces incluso dichas pruebas dejan qué desear. Algo muy positivo es que cuenten con el reconocimiento de ser “aptos para el consumo humano”. Esto no significa que sea buena idea que tú comas su pienso ni que sea como darles de tus sobras o de tu plato, pero sí quiere decir que no se han usado, por ejemplo, cenizas o subproductos animales tales como picos, plumas, etcétera, que obviamente presentan una calidad muy inferior.

No te dejes seducir por el precio. Una comida que salga barata a priori puede resultar muy cara para la salud del animal, así como para tu bolsillo, aunque esto último sea menos importante, debido a los gastos veterinarios. Eso solo en los casos en que haya algo que el veterinario pueda hacer para enmendar el error cometido. Por otro lado, hay piensos muy caros cuya calidad deja mucho que desear, y que han ganado renombre más por lo atractivo del envase y la inversión en marketing que por el valor real de su producto. Cosas como hacer croquetas con colores o formas suelen delatar que les interesa más captar tu atención que satisfacer las necesidades de tu mascota, a quien esa clase de detalles no podrían importarle menos.

Como último apunte, una vez has seleccionado varias opciones buenas para tu amigo, déjale la potestad de escoger entre ellas. Nunca debes darle una alimentación malsana o deficiente sólo porque la coma mejor, pero entre las diversas alternativas saludables cada mascota tiene sus propias preferencias.

 

¿Qué debo tener en cuenta al escoger la comida de mi gato?

Al igual que sucede con los perros, debes tener en consideración sus circunstancias propias, en especial edad y características físicas. Sobre ello, ten presente que los gatos esterilizados tienden a engordar con suma facilidad, y en todo caso consulta con el veterinario.

Fíjate bien en que se especifique de qué animal son las proteínas y de que no se trate de derivados ni de subproductos, así como de que haya más elementos de origen animal que cereales, harinas u otros (lo que primero se menciona en la etiqueta es lo que está presente en mayor cantidad). Ten en cuenta que los gatos digieren mejor la grasa que los perros, así que en su caso lo importante es que esta sea animal y de calidad. Infórmate bien acerca de componentes como los conservantes BHT, BHA y la etoxiquina, que son cancerosos, y asegúrate de que el alimento no los contenga. Recuerda también que la fibra suele ser buena para gatos.

Teniendo en cuenta que los felinos no beben mucho, es buena idea darles alimentos húmedos o, en su defecto, alimentos secos con un poco de agua, para asegurarte de que permanezcan bien hidratados. Cada tipo de alimento tiene otras muchas ventajas, así que manteniendo esa prudencia respecto al agua, infórmate de ellas y elige la que mejor se adapte a tu gato.

¿Y para elegir la comida de mi perro?

Sobre la etiqueta y los componentes viene a ser igual que en el caso de los gatos, pero teniendo presente que los canes no digieren tan bien las grasas ni acostumbran a tener las necesidades de fibra y humedad que aquellos presentan con mayor frecuencia.

Además, a la hora de adaptar el alimento escogido a sus necesidades, aparte de la edad es importante tener en cuenta el nivel de actividad y otros aspectos que en gatos no tienen tanta importancia. De nuevo, lo mejor es hablar con tu veterinario.

También has de enterarte de qué compuestos son dañinos (los que mencionamos más arriba, entre otros, son malos tanto para perros como para gatos) y vigilar alimentos tóxicos, puesto que aunque algunas cosas que comemos pueden ser compartidas con ellos, otras como la bollería (obvio), el tomate, las uvas o la cebolla son anatema para su organismo.