Los chicos del bosque es una novela breve pero intensa. La narración comienza presentando a una familia: Germán, Sonia y su hijo Jonathan, de 7 años. Cansados de la vida estresante de ciudad deciden ir a pasar sus vacaciones de invierno a un pueblecito balneario apartado de toda la vida y la prisa de las grandes urbes. El entorno paradisíaco invita a relajarse y a disfrutar de una naturaleza frondosa y salvaje a la que no están habituados. Un plan que suena perfecto si no fuera porque han leído en las noticias unos extraños sucesos en la zona que hablan de la desaparición de varios niños que han quedado sin resolver. A pesar de todo, la familia cree que dentro de esa fortaleza de paz y tranquilidad que supone el pueblo balneario pueden estar seguros y vigilar a su hijo con precaución.

El atractivo del bosque hace que padre e hijo salgan de excursión por los senderos mientras la madre pone las cosas en orden tras su llegada. Planean no alejarse demasiado y disfrutar de una sana excursión por lo frondoso del entorno, pero Hugo Portal tiene otras intenciones muy distintas para ellos. El escrito uruguayo aprovecha ya desde el inicio la primera incursión para meternos de lleno en un misterio complejo y escabroso que se irá desgranando a lo largo de cuatro capítulos independientes entre sí, pero que componen la estructura de todo lo sucedido en ese lugar, tanto en el pasado como en el presente, y que unirá el destino de todos los personajes que se ven envueltos en la historia.

Es el niño el primero en comenzar a notar el misterio. A pocos pasos de la frontera del bosque Jonathan cree ver algo entre los arbustos parecido a la silueta de un niño. El padre, alertado por las noticias que habían leído previamente en la prensa, no quiere dejarse vencer por el miedo y por precaución se voltea para comprobar si es cierto que algo los acompaña en el extenso bosque. No consigue ver nada alrededor y, al voltearse para tranquilizar a su hijo, descubre que este ha desaparecido. Asombrado y perturbado por la desaparición del niño, comienza llamarlo y a buscar por las proximidades. Es imposible que se haya ido muy lejos ya que no han pasado más que unos escasos segundos, pero no recibe respuesta alguna ni movimiento que haga pensar que su hijo sigue cerca.

A partir de este punto se suceden en los capítulos las narraciones sobre la presente búsqueda del niño por parte de Germán y los detalles del pasado misterioso de la zona que van esclareciendo lo sucedido con los demás niños desparecidos y con la familia propietaria del lugar. Un misterio aterrador y fantástico se cierne sobre el desesperado padre que no da crédito a lo que va sucediendo ante sus ojos. El lector se vuelve un testigo privilegiado que va conociendo la historia poco a poco a través de los detalles. Rituales, criaturas y seres siniestros se reúnen alrededor del gran bosque para arrebatar el destino de las manos de los protagonistas. 

Los chicos del bosque es una novela corta, inquietante y con tintes de terror clásico que llevará al lector del inicio al final sin dejarle apenas tomar aliento.

Hugo Portal tiene veintisiete años y nació en Florencio Sánchez, un pueblo pequeño del departamento de Colonia, en Uruguay. Es profesor de inglés y ha obtenido varios reconocimientos en concursos literarios tanto en poesía como en narrativa. Actualmente, aparte de estar enfocado en su carrera literaria, realiza un curso de traducción científica y literaria en el Instituto Superior Lenguas Vivas de la ciudad de Buenos Aires.

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