El juzgado Penal número dos de Pontevedra, decidió absolver al Guardia Civil acusado del homicidio de Javier Fernández, ex batería del grupo de música Los Piratas, el agente fue juzgado el pasado mes de septiembre por los hechos ocurridos en agosto de 2015.

Pese a que la fiscalía en ningún momento acusó a Rubén, el agente de la Guardia Civil llegó a juicio por las acusaciones de los familiares de la víctima Javier Fernández, de hecho, el agente siempre sostuvo su inocencia alegando que actuó en función a la situación de riesgo en la que el ex batería había puesto a su compañero de armas a quien tenía arrinconado y bajo amenaza de arma blanca; la intención fue inmovilizarlo.

De acuerdo a la sentencia de Miguel Aramburu, juez del caso, tanto Rubén como sus acompañantes el día de los hechos actuaron de la forma correcta y de acuerdo a las circunstancias, sus acciones estuvieron totalmente justificadas y ajustadas a derecho, descartó además el delito falso de lesiones.

El agente actuó en defensa de su compañero ante el riesgo inminente de perder la vida a manos del agresor en ese momento, el arma accionada corresponde a la de reglamento la cual usó en el momento necesario, continuó el juez en su sentencia, afirmando que Rubén pistola en mano, esperó el momento propicio para inmovilizar a Javier quien tenía acorralado al otro agente mientras le agredía.

El agente imputado en la muerte del batería de Los Piratas Mi compañero corría peligro

Ambos en conjunto con tres sanitarios llegaron a la vivienda del fallecido para atender a la llamada de su esposa, quien se quejó de que este le había agredido, la intención era conversar con él y constatar que en efecto se trataba de un caso de violencia de género.

Una vez en la vivienda, el ex baterista asumió una actitud hostil en contra de los agentes quienes intentaron conversar con él y calmarlo, sin embargo y en la primera oportunidad que tuvo, se armó con cuchillo y tenedores y se abalanzó hacia el compañero de Rubén, logrando herirlo en dos oportunidades hasta que lo acorraló; de su boca salieron amenazas de muerte hacia los agentes.

Justo en ese instante donde los ánimos se caldearon y la situación fue en extremo tensa y de peligro para el compañero de Rubén, este disparó su arma con la intención de inmovilizar al agresor, sin embargo el disparo fue mortal debido al lugar de penetración.

Así mismo la sentencia solicita que se analice el testimonio dado por uno de los amigos del fallecido, quien a juzgar por los hechos mintió deliberadamente para acusar al agente de la Guardia Civil, lo cual según el abogado del acusado constituye un delito en contra de la administración de justicia.