Nada hacía presagiar lo que está a punto de suceder. Y es que parecían dos compañeros de viaje que iban a entenderse siempre que quisieran. Sin embargo, parece que la relación entre Ciudadanos y el Partido Popular no es tan idílica como nos querían hacer ver.

Del pacto anticorrupción a las disputas por la corrupción

Para contextualizar todo el asunto hay que recordar que cuando Mariano Rajoy fue proclamado presidente del gobierno, lo hizo con los votos a favor de Ciudadanos. Un apoyo que, como no podía ser de otro modo, tenía un precio que no era otro que el de la firma de una serie de acuerdos a partir de los cuales la regeneración política en este país iba a ser un hecho. Esto implicada, como se jactaron ambas partes de dejar bien claro, que nadie que estuviera imputado podía formar parte de las instituciones.

Pues bien. Han bastado unos meses para que Ciudadanos se de cuenta de la política no es tan sencilla como nos querían hacer ver. No se trata solo de firmar un acuerdo o de estampar una firma en un papel. El Partido Popular ha roto el pacto. Y lo ha roto tras mantener en su puesto al presidente de Murcia aun estando imputado por el caso auditorio. Un hecho que la formación naranja ha considerado poco menos que una afrenta.

En consecuencia, a partir de esta ruptura el partido de Albert Rivera ya se ha puesto manos a la obra y ha comenzado algunas conversaciones con PSOE y Podemos con el objetivo de llegar a acuerdos en temas de corrupción más sólidos que los que tenía firmados con los conservadores. Unos acuerdos a los que el PSOE no pondrá ninguna traba ya que en su día fueron compañeros de viaje, aunque por poco tiempo, pero a los que Podemos no les dará el visto bueno tan fácilmente. Habrá que esperar la evolución de este nuevo viaje de Ciudadanos.