Niños y otros jóvenes marroquíes aun menores de edad son los protagonistas de estas masas migratorias que parten hacia España en búsqueda de un futuro mejor, siendo cinco las paradas desde donde aguardan hasta partir a su destino.

La fuente, un joven de Alhucemas afirma que como él muchos niños huyen de Marruecos a España tras reunir los 500 euros que les cuesta un lugar en la patera, aunque el precio del viaje depende de la embarcación, hay quienes tienen las posibilidades de irse en una de madera y con motor, mientras que otros en pequeñas balsas plásticas donde cargan hasta ocho personas por vez.

Estos jóvenes no pierden la esperanza de poder irse a España, para eso reúnen dinero por un largo tiempo y una vez lo consiguen no se lo piensan más de dos veces antes de embarcarse en su patera, mientras miran con desencanto las costas de la tierra anhelada desde la lejanía de las costas del norte de África.

Otra de las realidades que se viven a diario, es la de cientos de subsaharianos que aguardan en campamento improvisados en la frontera entre Marruecos y Ceuta, el momento de poder superar la cerca alambrada de 6 metros de alto para pisar tierra española, pero las autoridades de Marruecos les han hecho esta tarea bastante difícil últimamente, con mayor presencia de fuerzas de seguridad entre otras cosas.

30.000 inmigrantes aguardan en Marruecos para saltar a Ceuta y Melilla

Estos esfuerzos van de la mano con el aporte económico de España y la puesta en marcha de más dispositivos para reforzar en conjunto Ceuta, sin embargo advierten las autoridades españolas que la situación puede empeorar y salirse de las manos.

La guardia Civil asegura que no es suficiente la cantidad de efectivos para detener los intentos diarios de migrantes, mientras logran detener a un grupo por otro lado se logran pasar a tierra española uno o dos; para el ministro de Interior marroquí, Abdelouafi Laftit, es necesario que todos los afectados entre países de Europa y África lleguen a acuerdos en materia migratoria que permitan mejorar el problema y señala que solo en el 2017 sus fuerzas de seguridad lograron detener 50.000 ingresos ilegales a España.

La presión migratoria es caldo de cultivo para las mafias que van surgiendo en la medida de la necesidad de quienes buscan llegar a como dé lugar a suelo español, como ocurre en Melilla, donde advierte la Guardia Civil que muchos inmigrantes logran pasar por esta frontera ocultos en los coches; también son muchos los que esperan en Nador su oportunidad de cruzar la frontera sin importar que les echen a los perros, sin importar que les devuelvan al desierto, estos jóvenes insisten en regresar y esperar en las paradas su turno de alcanzar su sueño de superación en tierras extranjeras.