Las nuevas elecciones, ya sean convocadas voluntariamente por Carles Puigdemont o por el Gobierno español, son inevitables y pondrán fin a la presidencia de Puigdemont.

Para el Presidente Puigdemont y la campaña de la Independencia, el impulso se rompió el martes 10 de octubre. Toda Europa aguantó la respiración mientras esperaba el discurso del “Honorable Presidente Molt“, que con toda probabilidad iba a proclamar la independencia de Cataluña ante los miles de periodistas presentes en el Parlamento.

Finalmente, el presidente declaró la independencia y la suspendió ocho segundos después y es que paso lo que tenía que pasar, algo en ese momento se rompió.

El tan determinado Puigdemont perdió su imagen de padre fundador de la nación catalana para volver a ser presidente regional. Un proceso de independencia con aspectos casi místicos se paralizó repentinamente por una fórmula política y en el palacio de la Generalitat, se respiraba un ambiente de final de reinado.

El campo de la Independencia, a pesar del efecto óptico de las manifestaciones callejeras, está en línea.

La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, comparece para expresar rechazo al golpe del Estado contra el autogobierno catalàn

Sin estrellas europeas

La Generalitat pensó, con una curiosa ignorancia geopolítica, que Europa reaccionaría a favor del referéndum y no fue así, ya que todos los países europeos han afirmado y confirmado que no sólo no apoyan el proceso de independencia, sino que tampoco reconocerían al Estado catalán si se formara, así que ningún país grande quiere mediar entre España y Cataluña.

Preguntado por el ex líder ambientalista Daniel Cohn-Bendit sobre “por qué no intervino”, el presidente francés Emmanuel Macron respondió que “no hay mediación entre un presidente de una nación y el jefe de un ejecutivo regional“.

Además, la Generalitat pensó que los estados europeos se enterarían de la violencia policial del 1 de octubre.

Un ex primer ministro francés argumentó que en todos los países de la Unión hay errores policiales y que esto no requiere una respuesta europea, por muy espantosas y repugnantes que sean, las imágenes de agentes de policía brutales no son suficientes para completar un proceso de independencia.

Divisiones Políticas

Políticamente hablando, el movimiento es especialmente receptivo al cambio de sede de casi 700 empresas en el buque insignia de la economía catalana. Artur Más, antiguo presidente catalán y jefe del PDeCAT, parece ser uno de los creadores de la no declaración de independencia del martes 11 de octubre.

El ex presidente difundió en los medios de comunicación el fin de semana anterior a la sesión plenaria parlamentaria, para explicar que desde su punto de vista, Cataluña no contaba con la infraestructura necesaria para la independencia.

La secretaria general Marta Pascal había escapado convenientemente de la oposición de un periodista de la BBC a la declaración unilateral de independencia (DUI), por parte de un periodista de la BBC.