Si hay una máxima dentro del mundo de la economía, es que cuando el sector financiero, y por sector financiero entendemos los bancos y las cajas de ahorros, tienen un problema, toda la economía de un país se resiente sin lugar a dudas. Es lo que puede suceder en estos momentos si al final se consuma la bancarrota, es decir, la quiebra total del Banco Popular.

 

Una situación a la que se ha llegado tras una desastrosa gestión que ha durado una década y media, y que su máximo dirigente en estos momentos, Emilio Sancho, ha hecho saber a través de un comunicado a los diferentes medios de comunicación así como a todos y cada uno de sus accionistas. Y es que, de una vez por todas, se pretendía dar la cara y ser ahora esto con la situación que está atravesando la entidad.

Un final que seguramente no pueda evitarse

En este comunicado, se han expuesto dos días, dos posibilidades que serían las únicas que puede tomar el Banco Popular en estos momentos para solucionar la situación por la que está atravesando.

Por un lado, se podría acceder a una ampliación de capital, la cual, por cierto, tendría que tener un volumen de dinero realmente elevado ya que son muchos los aspectos los que hay que sanear. De no ser así, es decir, de no conseguir esa ampliación de capital que acabamos de mencionar, el Banco Popular no tendría otro remedio que entrar dentro de una operación corporativa y ser vendido.

Sea como fuere, lo cierto es que la situación es de una gravedad extrema. No hay más que ver me hace una década una acción del Banco Popular se podía comprar a unos 10 € y a día de hoy un título únicamente cuesta alrededor de unos 40 céntimos. Una manera de escenificar las grandes pérdidas que están sufriendo los accionistas y las personas que han invertido una buena parte de su dinero en Banco Popular.