La palabra autismo proviene del griego, donde “autos” es lo que actúa sobre sí mismo e “ismos” refiere a un proceso patológico. Con este nombre la psiquiatría designa a uno de los tres  trastornos del neurodesarrollo cerebral caracterizados por trastornos en la comunicación, en la interacción social y en el comportamiento. Los otros dos son el Síndrome de Asperger y Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado.

autismo

Esta enfermedad que comienza en la primera infancia, es altamente heredable, aunque se ha demostrado que distintos factores como la contaminación ambiental o la alimentación pueden tener una enorme injerencia.

Por lo general un niño no mostrará signos de autismo en los primeros años de vida, empezando a evidenciarse no antes de los 3 años. Es sólo a partir de este momento que los padres pueden empezar a observar síntomas.

Cuando hablamos de autismo leve infantil debemos considerar que los síntomas son mucho menos severos que aquellos que encontramos en la forma agravada y, a diferencia de esta, tienen un pronóstico positivo, ya que con determinados tratamientos específicos, estos niños pueden recuperarse. Muchos de los síntomas del autismo moderado son similares a los del Síndrome de Asperger, pero no son son lo mismo.

¿Cuáles son los síntomas más comunes en el autismo leve?

  • Si un niño no balbucea teniendo ya un año de edad o no dicen frases compuestas de por lo menos dos o tres palabras cuando ya tiene dos años, hay probabilidades de presente síntomas de autismo leve
  • Estos niños son retraídos, no suelen iniciar conversaciones o relacionarse
  • Casi nunca entablan amistades con otros niños
  • No logran mantener la atención durante mucho tiempo y no logran sostener una discusión por mucho tiempo
  • Los niños con autismo leve suele estar ensimismados, absortos, muy interesados en un determinado juego o juguete, tanto que llegan a ignorar completamente el mundo circundante.
  • Estos niños a menudo repiten cosas oídas o leídas con anterioridad, por ejemplo frases de una discusión del día anterior
  • No logran sostener la mirada durante mucho tiempo
  • Suelen tener alteraciones en la comunicación: o hablan demasiado, o hablan de cosas que nada tienen que ver con la conversación que se está teniendo
  • A veces muestras gran interés por cosas nimias y detalles triviales
  • Puede repetir una y otra vez palabras de las que no conocen el significado
  • Olvidan con facilidad las palabras o frases que dijeron anteriormente.
  • Suelen agitarse cuando se les interrumpe de una tarea en la que se encuentran absortos
  • Logran memorizar cosas sin importancia, por ejemplo, pueden nombrar todas las partes de un electrodoméstico
  • No les gusta que los toquen,por lo que suelen agitarse cuando se intenta abrazarlos
  • Tienen fuertes cambios de humor
  • Su tono de voz suele ser monocorde, y a veces parece que están cantando  las palabras en vez de decirlas.

Por fortuna, existen actualmente muchos tratamientos con resultado comprobado, positivo, que ayudan a mejorar la calidad de vida del niño y a dar fuerza y sostén a la familia. Es de vital importancia consultar con un especialista ante la menor sospecha de que el niño pueda padecer algún tipo de autismo. Cuanto antes se detecte, antes se comienza el tratamiento y mejor será el pronóstico.

Cabe destacar que cada niño es diferente y por ende los los tratamientos de autismo leve se adaptarán a las características y sintomatología de cada niño en particular. De todo modos existen terapias que presentan características comunes que son beneficiosas en todos los casos, como la terapia del habla, la terapia física y la terapia asistida con animales, que se está convirtiendo en una forma sumamente eficaz de tratamiento. Esta última apunta a canalizar, a través de una relación estrecha con el animal, sentimientos muy profundos como la soledad y estrés.

La terapia del habla es uno de los tratamientos más necesarios, ya que como vimos en los puntos anteriores, la comunicación es un punto débil en este trastorno y los niños con autismo leve suelen presentar problemas en el discurso de variado tipo.

También hay otras terapias que pueden ayudar, como la terapia del masaje, muy eficaz para los problemas de desarrollo. Los masajes regulares ayudar también a aliviar el estrés y por sobre todo, ayudan al niño acostumbrándose al contacto.

La musicoterapia por su parte, es una potente ayuda. Muchos niños con autismo leve logran aprender a tocar instrumentos pero fundamentalmente es el escuchar la música lo que puede beneficiarlos en cuanto a la integración sensorial.

Por último, no hay que dejar de lado el importante papel que cumple la alimentación, en la salud de todos los seres, y en lo casos de autismo leve no es la excepción. Está comprobado por ejemplo que hay cierto tipo de alimentos, como los que contienen gluten o caseína, que es mejor evitar pues empeoran los síntomas.