Dos enfermedades muy presentes en la población masculina española, sobre todo en edades avanzadas.

La edad no perdona, sobre todo en lo que implica a las defensas y la salud. En España podemos presumir de tener una salud realmente buena, pero es inevitable que aparezcan ciertas enfermedades bastante problemáticas al llegar a ciertos años, sobre todo entre los hombres.

Las organizaciones de salud españolas como SERVEI (Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista), han estudiado la realidad de la población masculina del país y han podido demostrar que el aneurisma, o aneurisma de aorta, y la Hiperplasia Benigna de Próstata son los principales “asesinos silenciosos” de los ancianos en nuestro país.

¿Qué son estas enfermedades?

El aneurisma aorta es una dolencia que se caracteriza por la dilatación de las paredes de la vena aorta, principal vaso sanguíneo que conecta el corazón con todo el cuerpo. El flujo de la sangre a través de esta provoca que poco a poco se vaya agrandando, hasta llegar al punto de que pueda estallar.

Por lo general, se detecta a base de dolores en espalda y abdomen, la sensación del latido del corazón en la propia pared abdominal o incluso la aparición de masas en esta. Aunque puede frenarse a tiempo, si sigue un crecimiento constante acaba haciendo necesaria la intervención quirúrgica por parte de especialistas.

Por otra parte está la Hiperplasia Benigna de Próstata, que se trata con la embolización de próstata, una hipertrofia de la glándula prostática muy común en mayores de 50 años y más en los de 70 años. Su aparición provoca una retención urinaria muy peligrosa para el tracto inferior, que de hecho puede causar casos de urgencia para ir al baño o continuas retenciones que llevan a serias infecciones.

El tratamiento consiste en reducir el tamaño de la próstata para aliviar los síntomas y permitir que el flujo de orina deje de ser deficiente. Es muy poco invasivo y apenas provoca dolor a la hora de realizar la intervención.
Ambas dolencias son muy comunes entre los hombres de avanzada edad, y la falta de un buen tratamiento puede derivar en casos mucho más serios y críticos. Su detección a tiempo y, además, su tratamiento en el momento adecuado, pueden hacer que los problemas sean mínimos y que los afectados puedan volver a hacer vida con total normalidad y sin preocupaciones.