En los apartamentos municipales de San Francisco tres trabajadoras que acostumbraban vejar y mal tratar a los ancianos residentes, fueron denunciadas.

Estas dependen de la empresa Eulen, a quien se le encomendaron las tareas de limpieza y mantenimiento. Una persona que habita el conjunto residencial ubicado cerca de la iglesia San Francisco el Grande, escuchó gritos y vio cuando una empleada del edificio, le vociferaba y exigía a una abuela que sufre de incontinencia urinaria, limpiara el orín derramado.

El testigo atónito observó cómo la dama gemía mientras lavaba el área. Sintió vergüenza y sin reaccionar se retiró a su vivienda.

Según dice no es la primera vez que esto sucede, por ello decidió poner la denuncia ante los organismos judiciales, la compañía responsable e incluso envió cartas al Ayuntamiento de Madrid y a la misma alcaldesa Manuela Carmena.

En respuesta a las misivas, dos técnicos remitidos por el Consistorio hicieron acto de presencia y hasta buscaron intimidarle, solicitando pruebas e instándolo a desalojar el lugar de donde no quiere irse. El mismo llegó a España de su natal Uruguay hace dos décadas.

Desde 2008 vive en el complejo de viviendas municipales para mayores de San Francisco. Por mucho tiempo vivió tranquilo hasta que después de una discusión con dos de las aseadoras fue amenazado por estas; le decían que ellas no estaban allí para cuidarlo,  si no le gustaba el trato que se marchara a un hotel. Desde ese momento se convirtió en defensor de los ancianos a quienes ayuda para que escriban sus quejas.

El coordinador ya conoce el clamor de los habitantes y se le ha pedido una reunión pero ha hecho caso omiso. Ya se consignó un escrito al Gobierno municipal específicamente al área de Equidad, Derechos Sociales y Empleo manifestando que el mismo sujeto tiene años obviando las quejas; de hecho él ha mostrado ambigüedad e insinuado el cierre del lugar.

Afirma que cuando llegó a los apartamentos se reunió en dos oportunidades con el coordinador y no  logró ni compromiso ni solución a las repetitivas vejaciones. Reclama que tanto la empresa como el Ayuntamiento no hacen seguimiento ni vigilancia.

En el inmueble reside un total de 68 ancianos y él se ha convertido en su portavoz, hecho  criticado por otro señor quien en otrora fue también defensor de las injusticias que suceden ahí, pero que hoy por su edad y salud  ya no se atreve a participar.

La firma Eulen encargada de las asistentes sociales no ha argumentado nada sobre estas inculpaciones. Se remitió al Ayuntamiento de Madrid, dueño de los apartamentos para que asuma las responsabilidades del caso. Sin embargo, el Consistorio tampoco ha expuesto su versión y tomado acciones por la denuncia.