Ana Julia Quezada acudió a la Audiencia Provincial de Almería para dar testimonio sobre la muerte del niño Gabriel Cruz. La misma se declaró inocente de los hechos ocurridos el 27 de febrero de 2018 y dijo que fue accidental. Entre lágrimas expresó “Él me llamó ‘negra fea’, le tapé la boca y no recuerdo más“.

La mujer declaró haber conocido a Gabriel y su padre Ángel Cruz en 2016; entre ellos nacería una relación, incluso con la madre de Ángel. La imputada narró que ese 27 de febrero el padre salió a trabajar, ella se quedaría con la abuela y el niño. Le prepararía el desayuno y luego Gabriel saldría a jugar.

“Fuimos a la finca, quité la alarma y ventilé la casa. Gabriel fue a la habitación y salió con un hacha. Le pedí que la dejara porque podía hacerse daño. Me mandó a callar y contestó: ¡Negra fea, que te calles,  tú no me mandas!” “Yo sólo quería que se callara. Le tapé la nariz y la boca, lo demás no lo recuerdo”. “Cuando lo solté le puse la mano en el pecho y no respiraba. No sabía qué hacer, entraba y salía de la vivienda, hasta que vi una pala y decidí hacer un agujero”. “Le quité la ropa, lo tomé de los brazos, lo puse en el agujero y luego lo tapé con la tierra. No pude decírselo a nadie”.

Guardó la ropa del pequeño en casa de la abuela y participó en la búsqueda, para callar su conciencia tomaba pastillas de diazepam.

La juez preguntó “¿Cómo perdió su móvil?” Y contestó “Lo perdí porque iba drogada y no sabía dónde dejaba las cosas”. También admitió que el 5 de marzo puso la camiseta en el lugar donde apareció, cuando pidió a Ángel que dieran un paseo “¡La puse allí porque quería que me encontraran! ¡No podía más con el secreto!” “¿Y qué hizo con el resto de la ropa?” le preguntaron. “La tiré en un contenedor”.

Igualmente narró cómo desenterró al niño y lo metió en el maletero del vehículo. La Guardia Civil que la seguía fotografió el hecho y Quezada se reconoció en las imágenes. Pidió perdón a la familia y a Dios. “Todo fue un accidente”. Quezada no quiso contestar las preguntas del abogado acusador quien sostendrá que actúo premeditadamente.

Esteban Hernández Thiel defensor de Ana Julia quiso probar si cuando le tapó la boca y la nariz  al niño, éste pudo haberse golpeado la cabeza. Ella manifestó “Puede ser”. “No quería hacerle daño”. “Cuando pasó me quedé bloqueada. Quise decirle a mi hija lo que pasó pero no fui capaz.” “Yo me quedaba con Gabriel nunca tuve intención de matarle. Sentí mucho miedo.”