El vicepresidente venezolano fue puesto esta misma semana en la lista negra de narcotraficantes por el Gobierno de Estados Unidos. Él junto a su testaferro, Samark López Bello, a lo que el cargo público  ha comenzado una campaña de desprestigio por las redes sociales frente a esta acusación.

La reacción del vicepresidente venezolano

El Gobierno estadounidense ha dicho que su ataque es hacía una persona, no hacía un país o a una administración en concreto, pero que ha estado investigando a El Aissami y ha llegado a la conclusión de que es un narcotraficante. Y que utilizaba a Samark López como testaferro con más de treinta empresas a su nombre o a nombre de alguno de sus socios.

De este modo, el vicepresidente venezolano se ha defendido diciendo que es una infame acusación, una agresión a su persona como revolucionario antimperialista. La prensa de Venezuela casi no se ha hecho eco de la noticia por miedo a represalias. También el testaferro ha colgado una declaración en su web con su defensa aduciendo que es un prominente empresario que solo busca lo mejor para su país.

Al vicepresidente lo han defendido varios funcionarios públicos, mientras que la oposición no se ha pronunciado al respecto. Por otro lado, el Gobierno de Venezuela, por medio de la canciller Delcy Rodríguez, ha comentado que esta medida es arbitraria y extraterritorial y apoyó a su vicepresidente hasta el final. Han alabado su labor en el Gobierno y han ensalzado su trabajo como criminólogo.

Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela no han sido buenas en los últimos tiempos, y con la llegada de Trump no van a mejorar. Gracias a esta declaración, se le confiscan los bienes que tengan en el país, no puede adquirir la nacionalidad estadounidense ni hacer negocios con un ciudadano de Estados Unidos.