En medio de las sanciones de tipo económico previstas contra el estado venezolano y como medida de presión al gobierno dictatorial de Nicolás Maduro, se prevé un embargo petrolero, sin embargo la difícil decisión está en manos de Donald Trump.

Russ Dallen es de los que opinan que sí se consumará el embargo petrolero a Venezuela, aunque en este momento no hay quien reemplace a la ya mermada producción del país latinoamericano, lo cual se convierte en una de las cosas que pudiera dificultar o demorar la decisión.

Los 1.9 millones de barriles de petróleo (y un poco mas) que mandó Venezuela en Julio de éste año están un  tercio por debajo de lo que bombearon en el 2001, lo que da una clara demostración de cómo ha venido en baja la producción de petróleo venezolana.

Esto sin embargo, no le quita importancia al papel del crudo venezolano en el mundo, de hecho, si desaparecen estos barriles que actualmente suministran el precio podría dispararse alrededor del 20%, lo que implica un precio de 60 dólares por barril y por ende el aumento de precio de la gasolina en Estados Unidos.

embargo petroleo venezuela

También hay sectores que se beneficiarían ante un aumento del precio del barril, como en el caso del sector productivo de Estados Unidos el cual ahora mismo está afectado por un West Texas Intermediate por debajo de los 50 dólares, lo cual supone pérdidas importantes sobre todo para aquellas empresas que utilizan el método de fracking y que subsisten gracias a las grandes inyecciones de fondos provenientes de Wall Street con la premisa de que el precio del crudo suba.

La decisión de Trump de cesar con la importación de petróleo desde Venezuela, puede ser el tan anhelado momento de Harold Hamm, quien ha visto mermar su fortuna con el desplome del precio del crudo y en medio de la situación que viven los ciudadanos venezolanos todo su interés se volcado a defender los DDHH en Venezuela y le ha dicho a Trump que si desea detener las violaciones de derechos humanos en éste país, la solución la tiene en sus manos, prohibiendo la entrada de ese petróleo a EEUU.

Pero mientras empresarios como Hamm ganarían con el embargo petrolero a Venezuela, las refinerías del Golfo de México entrarían en una situación complicada, ya que para procesar otro tipo de petróleo sería necesario hacer cuantiosas inversiones en tiempo y dinero. Trump tiene una buena relación con estas refinerías de las que recibió apoyo al igual que de Hamm, todo lo cual dificulta su decisión que al final será la que mejor se adapte a su política interna.

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